Javier Lezcano

Coaching Ejecutivo Personal Deportivo
 

Archivo de la seccion 'Hipnosis'

En relación al último artículo, voy a escribir un ejemplo que nos aclare un poco más la idea que deseo transmitir de una forma más sencilla y fácil de entender.

En la infancia nos implantan (o nos implantamos) diferentes programas neurológicos en la familia, amigos, etc… y son esos programas los que reproducimos en diferentes momentos o situaciones, que en ocasiones no son del todo satisfactorios.

Todos nos hemos sentado a comer en familia. La madre pone la comida (es lo que le han enseñado desde pequeña…), con toda su ilusión y encanto, el resto de la familia se la come (más o menos) y nuestro padre se lo come todo (es lo que le han enseñado sus padres…). Después de terminar podemos escuchar las maravillosas alabanzas a la madre por su buena actuación (como cocinera) y el padre se encuentra satisfecho y feliz por los alimentos comidos, incluso hace algún comentario al respecto, haciendo referencia a su bienestar o felicidad. Situación que hemos visto y vivido muchas veces en nuestras casas.

Esta situación tan cotidiana, graba en nuestro cerebro una forma de respuesta muy peculiar (recuerda que somos pequeños…). A veces, cuando nos sentimos “incómodos”, nuestro cerebro reproduce este programa hacia la comida, o el tabaco, etc… Si habro un paquete de galletas, porque no me encuentro bien, estoy triste. desanimado, etc… Mi cerebro reproduce aquella sensación de bienestar de mi padre (representación del padre feliz por comer…) luego no puedo parar hasta que lo temino (representación de la mama obligándonos a comerlo todo…) creándome un conflicto porque me queda cargo de conciencia por tanto comer. Por lo tanto, en esta situación no me satisface este resultado.

También es cierto, que este programa es muy útil para otras situaciones para lo que es considerado como más satisfactorio. Por ejemplo el trabajo. El jefe manda el trabajo (En este caso la representación de la madre) y cumples lo mejor posible. Te sientes satisfecho por el trabajo realizado (En este caso la representación del padre). Acabándo tu jornada de manera satisfactoria y feliz, no?

Con estos ejemplos (Que son sólo eso “EJEMPLOS”) quiero mostrar la importancia de los programas neurológicos, de su aplicación y, sobre todo, de su contexto. Y de la posibilidad de cambiarlos por otros, que resulten más ecológicos para cada situación, ya que tenemos más herramientas y experiencias para ello.

 

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